Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
A fullería, cordobesías.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Carne en calceta, para quien la meta.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Real ahorrado, real ganado.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Cada cosa tiene su precio.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Quien calla otorga
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Lo que sea que suene.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Cada raposa mira por su cola.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
No te asombres por poca cosa.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Males comunicados, son aliviados.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
El que es culpable puede reincidir.
A la puta, el hijo la saca de duda.
De petaca ajena, la mano se llena.
El corazón no sabe mentir
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Dicen que la educación se mama.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.