Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
A mí todos me hallan, pero yo no hallo a nadie.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Despacio, que llevo prisa.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Agua, agua, que se quema la fragua.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Las indirectas del padre Cobos.
¿De que vas, Santo Tomas?
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Una buena capa todo lo tapa.
Ligero como el ave de San Lucas.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Más groso que el Guelpa.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Lo que se hace de noche sale de día.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
El buen vino resucita al peregrino.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.