Para bien estar, mucho hay que andar.
Camino malo se anda ligero.
Quien ama, teme.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Para atrás ni para coger impulso.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Abrojos, abren ojos.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Madre muerta, casa deshecha.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Maestre por maestre, seálo éste.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Ambicioso subido, pronto caído.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El que come y canta loco se levanta.
Galga salida, a liebre parida.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Las boñigas de los caballos no son higos
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
El mal comido no piensa.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Voz del pueblo, voz de Dios.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El joven armado y el viejo arrugado.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Oir a todos, creer a pocos.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
El vino en jarro cura el catarro.
Real que guarda ciento, es buen real.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
A buen señor, buena demanda.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
A gran culpa, suave comprensión.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.