El amor no se compra con dinero.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El que tiene es el que pierde.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Dios aprieta pero no ahoga.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
No falta un burro en un mal paso.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Pan con queso sabe a beso.
Ni en pelea de perros te he visto
A la luna, el lobo al asno espulga.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Pensando en pajarito preña'o
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Dame rojura y te daré hermosura.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Buen amigo es el dinero.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Dios tarda, pero no olvida.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Marido, comprad vino; que no lino.
El que a burros favorece, coces merece.
La soledad no trae felicidad.
Acúsole porque pisó el sol.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.