Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Remienda paño y pasarás año.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Fraile convidado echa el paso largo.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Asno con hambre, cardos come.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Mal hace quien nada hace.
El burro al ratón le llamó orejón.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Dinero de canto, se va rodando.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Se heredan dinero y deudas
Mira que no está el horno para bollos.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Bien ora quien bien obra.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Donde hubo pan migajas quedan.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Cada día trae su propio afán.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.