A tal señor, tal honor.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
No coma cuento coma carne.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Sigue los impulsos de tu corazón
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
La prisa produce desperdicios.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Me hizo sudar la gota gorda.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Como que se murió si me debía.
Tras cada pregón, azote.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Los extremos se tocan.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La obligación es primero que la devoción.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
De lo bendito, poquito.
Si las paredes hablaran.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
A la gorra, ni quien le corra.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
No es bueno huir en zancos.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
El oficio hace maestro.
La cortesía exige reciprocidad.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.