Como no soy río, atrás me vuelvo.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
No sufras por calenturas ajenas.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cuando hay para carne, es vigilia.
A buen bosque vas por leña.
El monte tiene ojo.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Agua en Marzo, hierbazo.
Buen oficio es no tener ninguno.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Te voy a dar más cera que la que arde.
El que se brinda se sobra.
A la puta, el hijo la saca de duda.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Si te he visto no me acuerdo.
Tirar la casa por la ventana.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Nunca te apures para que dures.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Quemar la casa para cazar el ratón.
La oportunidad se escapa por los pelos.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
La impureza, pesa.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Dan darán, dicen las campanas.
Quiéreme poco pero continúa
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Ambicioso subido, pronto caído.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.