Darás con la cabeza en un pesebre.
Es de sabios cambiar de mujer.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
En gran casa, gran gasto se amasa.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Nunca viene una desgracia sola.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
A buen capellán, mejor sacristán.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Vecinas porque les digo las mentiras.
A quien espera, su bien llega.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
Írsele a uno el santo al cielo.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
La larga visita la alegría quita.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Noche toledana. (Irse de farra).
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
De desgraciados está el mundo lleno.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Cacarear y no poner, bueno no es.
En Abril, aguas mil.
Vino y mujer, te ponen al revés.
En Octubre, de la sombra huye.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
No puedes tapar el cielo con la mano.
El que a burros favorece, coces merece.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Lo que no conviene no viene.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.