A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
El dinero no compra la felicidad.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Zapato que aprieta, no me peta.
Una buena bota, el camino acorta.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Si quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
De noche madrugan los arrieros.
Hasta los animales se fastidian.
Marido muerto, otro al puesto.
La zorra, por la cola.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
A caballo de presente no se le mira el diente.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Al son que le toquen bailan.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Boca con boca se desboca.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Hay que ver para creer.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Además de cornudos, apaleados.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Mal haya carbón de haya.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Juez que dudando condena, merece pena.
Moda y fortuna presto se mudan.
La ira es en vano sin una mano fuerte.