Lo bailado nadie me lo quita.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
El que tiene la plata pone la música.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Aseada aunque sea jorobada.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
No ser escaparate de nadie.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Guarda que comer y no que hacer.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Moza gallega, nalgas y tetas.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Del cuerdo al loco, media muy poco.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Dos capitanes hunden el barco.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
La pisada del amo, el mejor abono.
Si no sobra es que falta.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Di mentira, y sacarás verdad.