El mal que se vaya y el bien se nos venga.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Dios da, nunca vende.
Quien se casa, casa quiere.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
A buen salvo está el que repica.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Mear sin peer, rara vez.
La glotonería acaba con muchos.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Beber por jarra penada, no me agrada.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Ni quito ni pongo rey.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Trocar un real por otro no acrecienta dinero.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
La marcha instruye al asno.
La virtud ennoblece.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
El que persevera triunfa.
Andar y callar, eso es negociar.
Le sacan punta a una bola de billar.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El tiempo no perdona a nadie.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
El hombre apercibido medio combatido.
La muerte todo lo ataja.