Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
A chico santo, gran vigilia.
Boca abierta, dientes de oro.
La gota que derramó el vaso de agua.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
De día beata, de noche gata.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
A misa temprano nunca va el amo.
Agrandado como alpargata de pichi.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El río pasado, el santo olvidado.
Más merece quien más ama.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Al mal año, entra nadando.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
El mundo es de la gente activa
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Al hombre de rejo, vino recio.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Enero, claro y heladero.
Está como aji titi.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Quien guarda valores, padece temores.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Pan tierno, casa con empeño.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Antes de que acabes, no te alabes.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Refrán de palo, refrán de fuego.