Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Ocasión llegada presto agárrala.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
El que ama el peligro, en él perece.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
A tal señor, tal honor.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
El enamorado y el pez frescos han de ser.
El amor todo lo iguala.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El amor destierra la vergüenza.
A mala leña un buen brazado.
A misa temprano nunca va el amo.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Afanar y no medrar es para desesperar.
A braga rota, compañón sano.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Cada mochuelo, a su olivo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Ser un mordedor de pilares
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Los ojos son el espejo del alma.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Al hombre de rejo, vino recio.