Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Amar sin padecer, no puede ser.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Chicharra que canta, calor adelanta.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
El ave canta aunque la rama cruja.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Para conservar amistad, pared en medio.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Guay del malo y de su día malo.
Cada día olla, amarga el caldo.
Como el espigar es el allegar.
A burra nueva, cincha amarilla.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Paciencia y barajar.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
A gallo viejo gallina joven.
Descansa el corazón, contando su pasión.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
De mercader a ladrón, un escalón.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Acúsole porque pisó el sol.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Enero mes torrendero.
A buey viejo, pasto tierno.
Boca abierta, dientes de oro.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Dar en el clavo.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.