Tripa vacía, corazón sin alegría.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Buena vida si refrenas tu ira.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
A otra cosa mariposa.
La virtud loada, crece.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Ojo por ojo, diente por diente.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Amor y dolor son del mismo color.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
De buena semilla, buena cosecha.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
La virtud ennoblece.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Madre pía, daña cría.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Quien asno nació, asno murió.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Saber amar es mucho saber.
Con el amor está el temor
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Hasta la muerte, todo es vida.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Alabanza propia, mentira clara.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Ya muerta la burra, vino la albarda.