No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
La verdad padece, pero no perece.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
El ojo quiere su parte
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Alabanza propia es vituperio.
El asno solo en la muerte halla descanso.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Madre muerta, casa deshecha.
Cosa muy querida, presto perdida.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Donde hay amor, hay dolor.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Suerte, y al toro.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Ama el sol, el que tiene sombra
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Boca de verdades, cien enemistades.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Al mal tiempo, buena cara.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Amor es el verdadero precio del amor.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.