El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Palabra dada, palabra sagrada.
A la madrastra, el nombre le basta.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Cada gorrión tiene su corazón.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Ama al grado que quieras ser amado.
De día beata, de noche gata.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Hablar con el corazón en la mano.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Juntos en las duras y en las maduras.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Caras vemos, corazones no sabemos.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Al loco y al aire, darles calle.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Amor y muerte, nada más fuerte.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Bollo de monja, costal de trigo.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Cuerpo sano, mente sana.
Ama de cura, puta segura.
Guagua que llora mama.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Buena vida, padre y madre olvida.
Amor de niña, agua en cestillla.
Buen alimento, mejor pensamiento.