Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
La conciencia vale por cien testigos.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Tiene la cola entre las patas
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Amor antiguo no se oxida
Quien mucho escucha, su mal oye.
Serio como perro en bote.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
La bondad, quien la tiene la da.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Cada perro, con su hueso.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Boca de miel y manos de hiel.
La esperanza mantiene.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Para bien morir, bien vivir.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
No hay amor sin dolor.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Amores nuevos olvidan los viejos.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Dar una de cal y otra de arena.