A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Pasará, sea lo que sea.
Todas las horas hieren. La última mata.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
La alegría intensa es cosa seria
Hasta el rabo, todo es toro.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Agua fina saca la espina.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
El deseo hace hermoso lo feo.
Para alcanzar, porfiar.
Quien quita lo que da, al infierno va.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Del falso bien viene el auténtico mal
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Bendita la casa que a viejos sabe.
El oro luce, y la virtud reluce.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
En mala casa, mal amo y mala masa.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.