Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Madre es la que cría, no la que pare.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Buena mula, mala bestia.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
No hay madre como la de uno mismo.
La edad primero que la belleza.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Quien tiene arte va por todas partes.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Cuatro ojos ven más que dos.
Cual andamos, tal medramos.
La paciencia es el puerto de las miserias.
En almoneda, ten la boca queda.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El que muda de amo, muda de hado.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
La ocasión asirla por el guedejón.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Buena muerte es buena suerte.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Ser el último orejón del tarro.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Quien mal padece, mal parece.