Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
No hay viejo sin dolor.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Una espina en el ojo.
De solo aire no vive nadie.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
De sol de tarde, Dios te guarde.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Ojo al parche.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Como es la mujer, así es la casa.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
De mala sangre, malas morcillas.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Bien te quiero y mal te hiero.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Pecado callado, medio perdonado.
A Dios, llamaron tú.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.