Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Aire colado, a muchos ha matado.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El que quiera peces que se moje el culo.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Alma sin amor, flor sin olor.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Enero, claro y heladero.
Todo es según el cristal con que se mira.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
A un fresco, un cuesco.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Fruta desabrida, no es apetecida.
De uvas a peras.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
A la larga, lo más dulce amarga.
Navarro, ni de barro
Julio, lo verde y lo maduro.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Siempre la cuba huele a la uva.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Pedir las perlas de la virgen.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Agosto, frío el rostro.
De perdidos, al río.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
La sandia, que es colorada, tiene lo verde por fuera.
Obremos a no ver, dineros a perder.