Zamarra y chaquetón, iguales son.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Abriles y condes, los más traidores.
El que no tranza no avanza.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Alabar y callar para medrar.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Cada cual mire por su cuchar.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Mala olla y buen testamento.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Dando al diablo el hato y el garabato.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
A persona lisonjera no le des oreja.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El tiempo es el mejor consejero
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
De padres bocois hijos cubetas.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.