Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
En enero, el besugo es caballero.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Hacerse el de la oreja mocha.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Te casaste, te frego.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
No hables por boca ajena.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Favor publicado, favor deshonrado.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
El que es sabio nunca enceguece.
Nadie es sabio en todas partes.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Juego de manos, rompedero de ano.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
A Dios, lo mejor.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El que apura su vida, apura su muerte.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Al agradecido, más de lo pedido.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Estoy hasta las manos.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Cada quien, con su cada cual.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.