La flor del romero, de la abeja es curandero.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
A fullería, cordobesías.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El que no está contra ti, está contigo.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Moro viejo, mal cristiano.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
A la virtud, menester hace espaldas.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
No es el que más grita el que tiene más razón.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
El mejor suegro, vestido de negro.
Para todo perdido, algo agarrado.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.