El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Hay que darle el beneficio de la duda.
A llorar al cuartito.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Para el avaro, todo es caro.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
El que muere, se libra de lo que debe.
El que guarda siempre encuentra.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Hasta ajustar, regatear.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Agrandado como alpargata de pichi.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
El que apura su vida, apura su muerte.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
A la virtud, menester hace espaldas.
A burra vieja, albarda nueva.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado