Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
De diestro a diestro, el más presto.
Andar y callar, eso es negociar.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Principio quieren las cosas.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Al amigo con su vicio.
Mujer precavida vale por dos.
Buena cara dice buen alma.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Mas papista que el Papa.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
A quien dan, no escoge.
Cada casa es un caso.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
A bestia loca, recuero modorro.
Buen podador, buen viñador.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Para todo perdido, algo agarrado.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
El que afloja tiene de indio.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El que bien te quiere no te engaña.