Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Inclinar la balanza.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Hombres de noche, muñecos de día.
A padre avaro, hijo pródigo.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Cruz y raya, para que me vaya.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Son muchos los hijos del muerto.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
La cara del santo hace el milagro.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Alábate cesto, que venderte quiero.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.