Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
A confite de monja pan de azúcar.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
De la esperanza vive el cautivo.
Ruego de Rey, mandato es.
La alegría es el mundo de la libertad
La fe no tiene miedo.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Qué bueno era Dios para labrador.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
De casa del abad, comer y llevar.
La Cruz, la viña reluz.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.