Dos cabezas piensan más que una.
De tal palo tal astilla.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Mujer precavida vale por dos.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Nunca con menores, entables amores.
Chupar de la teta.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Hacer de un camino, dos mandados.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Bien está San Pedro en Roma.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
A quien no habla, no le oye Dios.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Tentar la huevera a las gallinas
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Quitada la causa se quita el pecado.
Cojo con miedo, corre ligero.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.