El vino en bota, y la mujer en pelotas.
El que manda, manda.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Cuídate del amigo al que has ofendido
¿Fiado?. Mal recado.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Reniego de señora que todo lo llora.
A cada rey su trono.
Cólera de amantes resurgir del amor
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Entre perros y gatos lamen todos los platos.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Al loco y al toro, dale corro.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Lleva más cisco que carbón.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Dan darán, dicen las campanas.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Callar y callemos que todos de barro semos.
La costumbre vence a la ley.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Ocurre en las mejores familias.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El hombre apercibido medio combatido.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
De suerte contentos, uno de cientos.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
La tierra será como sean los hombres.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia