Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
No hay secreto si tres lo saben.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Quien calladamente arde, más se quema.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
A buey viejo, no le cates abrigo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Casa hecha y mujer por hacer.
Hay confianzas que dan asco.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Hacer favores, empollar traidores.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Aceptar un don, requiere discreción.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Bien convida, quien prestó bebe.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.