A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Actividad cría prosperidad.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Que mañana hay misa para los sordos.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Como chancho en misa.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Dios castiga sin palo ni piedra
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
El sabio calla, el tonto otorga.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El que demonios da, diablos recibe.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
A Dios, lo mejor.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
El que no agradece, al diablo se parece.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
No gastes pólvora en gallinazos.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Dos fuentes, dos ríos.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Dios no se queda con nada de nadie.
Cada loco con su tema.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Le debe a cada santo una vela.