Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
El pobre de su pobreza no sale.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
No compra barato quien no ruega rato.
Antes es la obligación que la devoción.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Más perdido que perro en misa.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Dios no ayuda a los holgazanes.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Írsele a uno el santo al cielo.
Pasará, sea lo que sea.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Que cada cual espante sus pulgas.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
No tengas como vano el consejo del anciano.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Quien nada pide, nada recibe.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Desee bien, sea bueno.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Dios acude siempre.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No soy baúl de nadie.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.