Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
No oigo, soy de palo.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Te paso la pala diego
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Palabra de boca, piedra de honda.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Ajo dulce no hay.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Desee bien, sea bueno.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Apaga la luz, Mañosón!
Palabras de santo, uñas de gato.
Más groso que el Guelpa.
Al mal tiempo, buena cara.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Indio con puro, ladrón seguro.
De casa del abad, comer y llevar.
Matar dos pájaros con una piedra.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Al pino por donde vino.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Hortelano tonto, patata gorda.
Pedir peras al olmo.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
A tal amo tal criado.
Santo que mea, maldito sea.
Dios habla una lengua extranjera.
Van al mismo mazo.
Limando se consigue de una piedra una aguja
El arenque cuelga de sus propias agallas
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Colgar los guayos.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Quien te adula, te traiciona.
No gastes pólvora en gallinazos.