Buitres y milanos, primos hermanos.
De uvas a peras.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Tras de corneados ? Apaleados.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
A un asno, bastale una albarda.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
A comida de olido, pago de sonido.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Cada mochuelo, a su olivo.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Un indio menos, una tortilla mas.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Come, que de lo yuyo comes.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
A tal señor, tal honor.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Indios y burros, todos son unos.
Araña de día, carta o alegría.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
A otra cosa mariposa.
Gallo fino no extraña gallinero.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Cual andamos, tal medramos.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
A la mula vieja, alivialé la reja.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Alabanza propia es vituperio.