Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Ni es carne, ni es pecao.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Es de sabios cambiar de mujer.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
El dedo malo, se corta y se vota.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Del viejo el consejo.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Según el sapo es la pedrada.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
El que se casa, por todo pasa.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Fía poco y en muy pocos.
A otro perro con ese hueso.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Meterse en la boca del lobo.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Gozo que no se comunica, se achica.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Carne a carne, amor se hace.
Al endeble todos se le atreven.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.