Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Maestro, El se puede comer la regla.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Aseada aunque sea jorobada.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Nacer de pie.
Dios aflige a los que bien quiere.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Molino que no muele, algo le duele.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Casado por amores, casado con dolores.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Casa sin madre, río sin cauce.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Dar una fría y otra caliente.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Más se perdió en el diluvio.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Agua de Febrero, mata al onzonero.