Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Quien ama, teme.
Tiene más vida que un gato.
A la hija, tápala la rendija.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Que no llegue la sangre al río.
Fraile convidado echa el paso largo.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Calle mojada, caja cerrada.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
La lengua es el castigo del cuerpo.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Nadie envejece a la mesa.
Éramos pocos y parió la abuela.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Susto meado mejor que sangrado.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Bien te quiero y mal te hiero.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
A mala suerte, envidia fuerte.
No hay amor sin dolor.
Puta y fea, poco putea.
Hay desgracias con suerte.
Cómplice y asesino van por igual camino.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
La glotonería acaba con muchos.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Donde manda el amo se ata la burra.
Bueno es caer para más valer.
Casa de Dios, casa de tos.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.