A por ellos, que son pocos y cobardes.
Está más "pegado", que mosca en melado.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El que come solo, come como un animal.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
El rostro es el espejo del alma.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Andar y callar, eso es negociar.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
A caballo de presente no se le mira el diente.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Esto es como una cena de negros.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Lo que dejes para después, para después se queda.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
La risa hace buena sangre
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Todo tiene un fin.
No creó Dios al burro para músico.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Estar en tres y dos.
Como pecas, pagas.
A buena mujer, poco freno basta.
Donde comen dos comen tres.
De lo perdido, lo que aparezca.
El relajo es dulce después del trabajo.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
El que más puede, más aprieta.
Pase mayo, y pase pardo.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Que la haga el que la deshizo.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Saber más que Merlín.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.