No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Al hombre valiente, espada corta.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Cuando no hay carne de lomo, de toda como.
Lo comido por lo servido.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Digo y redigo que la breva no es higo.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
El que no ama, no se desilusiona.
Salmón de enero, para mí el primero.
A poco pan, tomar primero.
Para todo perdido, algo agarrado.
El que juega con fuego, se quema.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Oveja que bala, bocado que pierde.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Entre más apuro menos prisa.
Bailaré según tu música.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Ir a amarrar el zorro.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Al buen callar, llaman Santo.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Casa no hará, quien hijos no ha.