Nacer de pie.
Mujer casada, casa quiere.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Si vives de fiado, vives señalado.
El que mucho habla, poco acierta.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Están separados, como el agua y el aceite.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
La niebla deja el tiempo que encuentra
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Un clavo saca a otro clavo.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Hay miles de miserias en un solo amor
Nuestro gozo en un pozo.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
El que se va no hace falta.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Pan no mío, me quita el hastío.
Dar en el clavo.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Quien te adula, te traiciona.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Más vale que sobre que no que falte.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
La ocasión asirla por el guedejón.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
El corazón que ama es siempre joven.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Cada mozo lancee su toro.