A Dios, lo mejor.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Ser lento en dar es como negar.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
A malos ratos, buenos tragos.
El corazón nunca es engañador.
Bendita la casa que a viejos sabe.
En bote pequeño la buena mermelada.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Inflama más la comida que las musas
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
El tiempo es oro.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Hay que sufrir para merecer.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Entre pitos y flautas.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Por la Virgen de Agosto a las siete y está fosco.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Hablar más que lora mojada.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Reniego de señora que todo lo llora.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Al engaño, con engaño.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Hasta que el cuerpo aguante.
El que bien ama, tarde olvida.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.