Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Quien mucho desea, mucho teme.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Mal reposa la vida dudosa.
Quien no arde en llamas no inflama
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
En Tosantos tal y cuanto, y en San Andrés no preguntes de qué bota es.
De los muertos no se hable sino bien.
La verdadera amistad es inmortal.
Llagas viejas, tarde sanan.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Ni vive, ni deja vivir.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
El que presta, a pedir se atiene.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
El que no chilla, no mama.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
El llanto sobre el difunto.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Sayo que otro suda, poco dura.
La zorra no se anda a grillos.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Inútil como bocina de avión.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
No hay viento favorable para quien no tiene puerto.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Indio muerto no tira flecha.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.