No ofende quien quiere sino quien puede.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Llora tus penas y deja las ajenas.
La morena, de azul llena.
Del odio al amor hay solo un paso.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Por el interés te quiero Andrés.
Estas son de mi rodada.
Un alma sola, ni canta ni llora.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Agua de llena, noche de angulas.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Ser un mordedor de pilares
La misa, dígala el cura.
Pastelero a tus pasteles.
Depende de cómo caigan las cartas
Arca abierta al ladrón espera.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
A buen santo te encomiendas.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La fe no tiene miedo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Obras vea yo; palabras, no.
Esperanza que consuela, que no muera.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Querer es poder.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El sol sale para justos y pecadores.