La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Esquílalas pero no las desuelles
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Despacito por las piedras
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Palabra dada, palabra sagrada.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Pecado callado, medio perdonado.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Araña de día, carta o alegría.
Quiéreme poco pero continúa
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Llave puesta, puerta abierta.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Alabanza propia, mentira clara.
A quien dices el secreto das tu libertad.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
No dar ni recibir, sin escribir.
¿Quién con una luz se pierde?
En arca abierta, el justo peca.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.