Pensando en pajarito preña'o
Palabras blandas te pondrán en andas.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
A persona lisonjera no le des oreja.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Dios perdona a quien su culpa llora.
Santo que mea, maldito sea.
Amor con casada, vida arriesgada.
Quien calla otorga
El amor reina sin ley
Quien siembra llorando, siega cantando.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Dios castiga sin dar voces.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Buena vida, padre y madre olvida.
Mallorquina, puta fina
Alegrías secretas, candela muerta.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Sigue los impulsos de tu corazón
Favor con favor se paga
Buena ventura solo con otra dura.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Noche toledana. (Irse de farra).
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
La oración de los rectos en su gozo.
De la esperanza vive el cautivo.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Amor forastero, amor pasajero.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Vive cantando, muere llorando.
Aquí hay gato encerrado.
Querer matar dos moscas de un golpe
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Irse con la música a otra parte.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Chica centella gran fuego engendra.
Donde mores no enamores.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre