Cruz y raya, para que me vaya.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Barba roja, mucho viento porta.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
De chica candela, grande hoguera.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Escribir despacio y con buena letra.
Bien ama quien nunca olvida.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Nunca con menores, entables amores.
No canta mal las rancheras.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Mujer pecosa, mujer candela.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Llámame gorrión y échame trigo.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
El fraile, la horca en el aire.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
El hombre propone y Dios dispone.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Agárreme, que llevo prisa.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Canción de la transición.
Cerrado a cal y canto.
Amor de dos, amor de Dios.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.