El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
La pasión embellece lo feo
Deja la bola rodar, que ya parará.
Bailar con la más fea.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Donde hay orden, hay bendición.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Más vale maña que fuerza.
Oro es, lo que oro vale.
Madre ardida hace la hija tollida.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
De día no veo y de noche me espulgo.
Dale con que la abuela fuma.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Amigo reconciliado, doble enemigo
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
La paciencia es la llave del paraíso.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
No se debe escupir al cielo.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Agarrando aunque sea fallo.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Deja que el buey mee que descansa.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
El solo querer es medio poder.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Échate este trompo a la uña.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.