La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Al son que me tocan bailo.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Cantad al asno y soltará viento.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Donde hay duda hay libertad.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Dios nos coja confesados.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Adorar al santo por la peana.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Salir junto con pegado.
Nadie se meta donde no le llaman.
De padres cantores, hijos jilgueros.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Pedir peras al olmo.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
El que nace chicharra, muere cantando.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Putas y frailes andan a pares.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Come santos, caga diablos.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
El que quiere baile, que pague músico.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.