No hay pero que valga.
Echarle mucha crema a sus tacos
Donde hay querer, todo se hace bien.
Te conozco mascarita
Hoy te lo dice tu amiga.
Por la peana se adora al santo.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Por San Andrés, corderillos tres.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
La fantasía es el reposo del alma
Aire de Levante, agua delante.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
El amor destierra la vergüenza.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Un muerto hablando de un ahorcao.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
A mal viento va esta parva.
Ser el último orejón del tarro.
Obra acabada, a dios agrada.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
No tienes dedos para el piano
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Ama profunda y apasionadamente.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Amor de niña, agua en cestillla.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.